06 mayo 2006

LA DERIVA CANTONALISTA DE ZP


Prosigue la deriva confederativa de España, ese país que ya intentó en 1873 con la República Federal apaciguar y contemporizar con los sentimientos –que no pensamientos- nacionalistas, anarquistas y cantonalistas tan arraigados en la tradición ibérica, y que fracasó espectacularmente. Un fracaso agravado por el hecho de que dinamitó la “gloriosa revolución” de 1868 llevada a cabo por las fuerzas progresistas españolas nacidas en la primera constitución liberal, la de Cádiz de 1812, transformando la ilusión en caos, el republicanismo en anarquía, el civismo en egoísmo localista, y el federalismo en reinos de taifas cantonales.

Algo parecido sucedió con la ilusionante proclamación de la II República en 1931, aunque en la destrucción de este segundo intento democrático-progresista, las fuerzas centrífugas actuaron como acompañantes del impulso hegemónico en aquellos momentos del socialismo revolucionario influido por la revolución rusa.

Y ahora, cuando España disfrutaba ya con más de 25 años de paz democrática por haber firmado en 1978 una constitución que no nos gustaba a nadie, y que por eso era buena, porque suponía el consenso y el “armisticio” entre las dos Españas, viene ZP, el charlatán de feria vendedor de crecepelos embotellados en un frasco de ansia infinita de paz, y nos lanza nuevamente a la deriva cantonalista fracasada hace 130 años.

El esperpento ya se ha puesto en marcha. Tras la declaración de Cataluña como nación, y mientras se prepara la declaración de “nación vasca con derecho a decidir” a pactar con el nacionalismo vasco, incluido el etarra, Andalucía se pone en pie y se proclama también “realidad nacional”. Canarias y Galicia esperan convertirse en naciones pronto, y Aragón propone en su estatuto “blindar el río Ebro”. ¿Cabe mayor disparate?

Pronto La Rioja se proclamará también nación, y blindará sus cosechas de ricos caldos. Luego le seguirá Cartagena, antes que después oiremos de nuevo el grito desgarrador de ¡viva Cartagena libre!, y acabaremos oficializando la “identidad nacional” del pueblo de Calasparra ¿o acaso su arroz único en el mundo no merece semejante derecho?

2 comentarios:

Gabrielete dijo...

Creo que la situación actual es mucho más grave. Ahora en la sociedad mediática donde vivimos, la brecha que abren los nacionalistas es mucho más profunda que la idiotez cantona del siglo XIX. Ahora será dificil reparar lo que se haga. La herida será mortal de necesidad.

Vivo, en Sevilla, aquí la gente se toma lo de la "realidad nacional" con mucho cachondeo. Eso de que Andalucía sea nación es una fuente inagotable de chistes entre los propios andaluces.

Lo malo es que en el fondo, la mayoría votará SÍ al estatuto andaluz. ¿Por que?¿Creen los andaluces que son nación? No, no lo creen. Votarán que sí, simplemente por desafección a Cataluña. Piensan: "Los catalanes son nación... ¡Pues nosotros no vamos a ser menos!".

Cada vez que intento convencer a mi novia, para que vote que no al nuevo estatuto andaluz, siempre me responde lo mismo: "¡¡¡Es que los que no tenian que haber empezado son esos catanales de mierda!!!".

En el fondo solo se trata de dar por culo.

Votarán que sí creyendo que en el fondo nada de esto afectará a sus vidas.

Existe donde vivo un hartazgo grave de lo catalán, los catalanes y no digamos de la política catalana. En ese sentido Carod esta haciendo un excelente trabajo.

Esperemos que no acabemos llegando a las "manos".

Anónimo dijo...

La amenza como argumento y la sagrada unidad de destino en lo universal como proyecto de vida en común.
La venida de la Constitución de principios del siglo XIX hecha por una minoría de ilustrados contra una mayoría de huestes iletradas, las mismas que lucharon contra lo que representaban los ideales de "libertad, igualdad y fraternidad". Olvidáis que los !afrancesados eran los apestados, traidores y antiespañoles de la época. En Utrera no hay quién se acuerde del abate "Marchena", aquel afrancesado traductor de Voltaire, poeta, escritor y aventurero.
Ese es el pago que la Andalucía chavista le dá al más grande de los ilustrados españoles.
Hacéis una lectura de la historia que no quiero ni definirla por....
Se os llena la boca de la palabra democracia y libertad, pero para su aplicación usáis una praxis que me dá miedo el pensar en ella.
Es de una brutalidad inmensa el decir aquello de que la culpa de todo la tienen los catalanes. Claro que ya se os ha olvidado que hace poco había en el País Vasco una organización que empleaba la muerte y la fuerza para imponer sus conceptos sobre la convivencia.
Pero los catalanes no quieren imponer nada en el resto de España.
En fín, es inútil hacer ver y oir a quién está orgulloso de ser ciego y sordo.

Seguid, seguid intentando someter a los demás. Lo conseguiréis por que usáis la fuerza y el miedo para aterrorizar. Y Cataluña es un pueblo pacífico y no guerrero como los "bárbaros" del norte.

Grazia Deledda....compañera de "charnego".