20 febrero 2010

DEL DEBATE POLÍTICO AL DEBATE MEDIÁTICO



No es casualidad que los políticos sean ya una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos, detrás del paro y la crisis económica pero antes de asuntos terribles como el terrorismo. En medio de una situación caótica sin precedentes desde el punto de vista económico y social se celebró un pleno en las Cortes que resultó una vez más decepcionante. Pero lo peor es la engañosa presentación que del mismo hicieron los medios de comunicación españoles.

Zapatero siguió engañando a los ciudadanos como ha hecho continuamente desde que tomó el poder en 2004, y para aparentar –lo suyo es el marketing y la propaganda- que desea un acuerdo entre todos los partidos decidió crear una comisión, que es lo que hacen lo políticos cuando tienen un problema y no saben o no quieren arreglarlo.

Rajoy tenía su gran oportunidad, plantear un Gran Plan de lucha contra la crisis que pusiera a este país rumbo a la salida de la misma. Pero como eso implicaría tomar medidas impopulares, tampoco lo hizo, porque al igual que Zapatero sólo piensa en los votos.

Desde el punto de vista mediático ambos líderes quedaron retratados como contendientes que empataron o superaron por poco a su rival, según el color político del medio. Pero el mayor disparate que presentaron los medios de comunicación es dar como personaje del debate, como el mejor en la forma y el fondo, al nacionalista catalán Durán i Lleida. Este fariseo de la política va de nacionalista moderado, lo que es un oxímoron semejante al círculo cuadrado, puesto que su federación CiU promueve en todos los pueblos y barrios de Cataluña la represión de todos los elementos culturales y cívicos que recuerden a lo que nos une a todos los españoles, desde la lengua castellana -que es mayoritaria en Cataluña, 55% frente a 39% según el CIS- hasta la prohibición de las corridas de toros pero no de los ‘correbous’, donde se puede ver que el motivo no es el trato al animal sino la tierra y la lengua en que se celebra el acto. Una CiU que tiene como único horizonte la secesión de Cataluña.

Un Durán i Lleida cuyo partido, Unió Democrática, está involucrado en corrupción al por mayor, como su federada Convergencia Democrática y su oponente PSC, dicho sea de paso.

Y porque el frailuno Durán i Lleida de manera jesuítica e hipócrita se presenta como moderado dando algunas pinceladas de medidas económicas razonables, todo el mundo le alaba, cuando una de las causas de la crisis financiera española es el Estado imposible e inviable que nos hemos montado, con una estructura central que sigue teniendo millones de funcionarios aunque cada vez menos competencias, y unas comunidades autónomas con millones de funcionarios para competencias que se solapan o incluso invaden las de la administración central, además de millones de asesores irregulares en todos los niveles políticos y unos partidos corruptos y corruptores. Y también creando un pandemonium administrativo donde un gobierno no tiene poder real para implantar medidas correctoras.

Como siempre, la única voz que en cinco minutos dijo las cosas claras, sin complejos ni prejuicios, poniendo el dedo en la llaga, fue Rosa Díez, sintetizando los males profundos de la crisis política, económica y social de España, y cuya solución requiere una regeneración democrática, empezando por la convocatoria de elecciones. Una dirigente política tan alejada del charlatán de la Moncloa José Luis R. Zapatero como del apocado ‘primus interpares’ de la Confederación de Derechas Autónomas Mariano Rajoy, y por supuesto del fariseo separatista catalán Josep Antoni Durán i Lleida.

Pero naturalmente nadie lo ha reflejado en los medios de comunicación de masas. Esa es la enorme distancia entre el debate político y el debate mediático.