11 septiembre 2006

CUANDO LA FIESTA NACIONAL...


11-S. Mientras el mundo occidental conmemora con dolor una masacre sin precedentes perpetrada por el islamismo –algunos pensadores ya han definido el 11/09/2001 como el comienzo de la III Guerra Mundial- y el mundo musulmán en su mayoría –que no todo- celebra alborozado el aniversario del golpe dado por valientes yihadistas al Satán judeo-cristiano, en este petit país, en esta Cataluña aldeana, en esta Cataluña nacionalista de cacique y campanario, el 90 % de nuestros políticos celebran una supuesta Diada nacional, bajo una supuesta bandera nacional y un supuesto himno nacional.

Y como en estos momentos –parece que por poco tiempo- el nacionalismo catalán está gobernando por medio de su secta izquierdista –esa izquierda reaccionaria que supone la amalgama de social-nacionalistas, etno-republicanos y eco-etno-comunistas-, en sus celebraciones místicas antirracionalistas de exaltación nacional, de manifestación festiva del espíritu nacional o volksgeist, no han tenido mejor idea que invitar a cantar a Paco Ibáñez, viejo cantautor antifranquista que se quedó anclado en su visión de España como la España nacional-católica de Franco que dejó de existir hace 30 años.

Es deprimente ver la decadencia de un artista que combatió en su día la dictadura del nacionalismo español y que en su vejez actúa como un estómago agradecido decadente y marchito que proclama los valores de otro nacionalismo, el catalán, que ha instaurado un régimen de dictadura cultural silenciosa que camina hacia el despotismo político, al margen de la democracia española que representa la Constitución de 1978.

Recordemos qué cantaba –en versión libre de “La mauvaise réputation” de George Brassens- en los años setenta este Paco Ibáñez que hoy se arrodilla ante el nacionalismo catalán en el día de su fiesta nacional:

“Cuando la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
Que la música militar
nunca me pudo levantar,
En el mundo pues no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado,
Y a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe,
Todos me muestran con el dedo
salvo los mancos, quiero y no puedo”

Pues bien, mientras este pobre hombre hace gala de su ceguera y su contradicción, muchos ciudadanos de Cataluña, la mayoría aunque luego buena parte vote a opciones nacionalistas, y desde luego los ciudadanos conscientes de los valores cívicos, liberales y democráticos que no votaremos nacionalista el 1-N, cuando la fiesta nacional nos quedamos en la cama igual.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno tu comentario. Y recordemos cómo nos defraduó Paco Ibañez cuando en la democracia se negó a seguir haciendo canción protesta, alegando que el tiempo ya habia pasado para ello. Y ahora a cobrar la pensión de la casa común con la colaboración de cosa nostra.

Pero sus canciones resonarán en nuestros oidos:

Galopa, galopa caballo mio...
...............

¡A galopar,a galopar, hasta enterrarlos en el mar!.


Un Ciudadano

drymartini dijo...

Sí, aún resuenan sus antiguas canciones, pero es que estamos a ¡HOY! y ¡AQUÍ!.
Resulta penoso ver su decadencia mental.
¿Interés? ¿Exceso de alcohol? ¿Simple chochez del tipo "el crepúsculo de los dioses"?
Tengo 55 años, viví los 70 y lo de este chico actualmente me parece pavoroso. ¿Tan arropada entre sí y tan cerrada está cierta supuesta progresía para no enterarse de nada de lo que ocurre?