22 enero 2011

DON PASQUALONE


España es un Estado quebrado técnicamente pero dispuesto 'a morir matando' despilfarrando alegremente el dinero que nos falta a los ciudadanos con su estrafalario Estado autonómico lleno de duplicidades y triplicidades.

Esta misma semana esa España extravagante mostraba grotescamente su obscena dilapidación del dinero público poniendo pinganillos en las orejas de los senadores que, todos sin excepción, se entienden en lengua española en la calle y hasta en los lavabos de la cámara alta. Es cierto que el dinero derrochado en esta idiotez supina no es nada comparado con el déficit del Estado, pero no es menos verdad que en estos momentos lacerantes para los cuatro millones de parados y muchos millones de ciudadanos agobiados por la crisis, es un símbolo del Estado inviable por despilfarrador en que ha derivado el 'viva Cartagena libre' de la alianza estratégica de socialistas y nacionalistas.

Y mientras los españoles se entretienen con estas extravagancias de nuevos ricos -aunque arruinados a corto plazo- ha pasado algo desapercibido el golpe de mano en el Tribunal Constitucional llevado a cabo por el rasputín español, ese órgano teóricamente independiente pero infectado de las sectas políticas al igual que el Consejo General del Poder Judicial, por mor de la infame ley pactada por PSOE y PP en el año 1985 que asesinó a Montesquieu de manera definitiva.

Zapatero pretendía nombrar presidente al miembro de la 'ganadería izquierdista' Manuel Aragón, su preferido, pero así como Calígula mandó nombrar cónsul de Bitinia a su caballo Incitatus, no como muestra de demencia sino como demostración de su poder incontestado en el Senado, así el auténtico jefe de gobierno socialista, Rub-al-Qaaba, ha impuesto a su preferido, también de la 'ganadería izquierdista', el magistrado que salvó a Felipe González de la prisión que le esperaba junto a sus subordinados y obedientes Barrionuevo y Vera.

Pascual Sala, conocido desde entonces como 'Don Pasqualone' por razones obvias, se ha erigido en el presidente del TC que necesitaba Ru-Gal-caba para mangonear las próximas sentencias del alto tribunal español. Está claro que en quince meses el rasputín socialista, además de dejar a España como Estado en la ruina, nos va a dejar como sociedad en la UCI de la democracia.