26 septiembre 2009

EL CLAN DE LOS PAJINES


Lo que ha pasado esta semana en Benidorm pudiera parecer un caso más de transfuguismo –es decir, de corrupción- en el ámbito municipal. Un caso más que ha ocurrido con concejales del PSOE, del PP, de los nacionalistas de toda ralea y de los independientes. “Poderoso caballero es Don Dinero” nos recuerda siempre Quevedo desde su tumba.

Este vergonzoso cambio de chaqueta y de alcalde siempre tiene una motivación de ansia de poder, que en el caso municipal va asociada en el noventa por ciento de los casos a la corrupción económica de los suelos, las recalificaciones y las malversaciones aparejadas. Por eso sería muy fácil, además de muy democrático, que la ley electoral para los ayuntamientos se modificara haciendo automáticamente alcalde a la lista más votada. Pero claro, eso sólo lo llevan en su programa partidos fuera de la oligarquía partitocrática española como UPyD.

Pero lo de Benidorm es mucho más que eso. Es la demostración de la deriva putrefacta de un histórico partido como es el PSOE en manos de esta pandilla de Zapatero y sus chicas y chicos, de esta cuadrilla de progres de salón, feministas de pasarela, neohippies de paz y amor, analfabetos funcionales y demás morralla social. El socialismo es una ideología que puede ser criticada o no, pero lo de Zapatero es otra cosa. Es el hediondo fruto de la posmodernidad elevado al poder.

No olvidemos que Leyre Pajín, hija de padre y madre militantes del PSOE, ha llegado al número tres del PSOE –y estando los dos primeros en el gobierno, ella es la gran timonel del partido- preguntando a un periodista quién era Llopis, ilustre valenciano que fuera secretario general de su PSOE querido.

Pues bien, que la mandamás del PSOE permita –quizá aliente- que su padre urda y su madre dé un golpe de estado en Benidorm para robar la alcaldía al partido más votado con el voto de un tránsfuga del PP, que ha sido curiosamente recompensado con la tenientía de alcalde responsable de las infraestructuras, es de una desvergüenza total. El ‘clan de los pajines’, como otros clanes tristemente famosos como los de los Bardem en la farándula estabulada, o el de esa otra chiquilla tan ignorante como gobernanta, Bibiana Aído & family, está seguro no sólo de su poder, sino lo que es mucho peor y demuestra la descomposición democrática de España, está seguro de su impunidad.