12 julio 2008

EXTRANJEROS EN SU PAÍS


Se ha reeditado después de 16 años un libro clandestino en Cataluña que corría de mano en mano por los locales de poca luz, las zahúrdas, las viviendas privadas, los círculos íntimos, y desde luego -hay que reconocerlo- entre muy pocos ciudadanos de Cataluña.

Eran los años noventa, estábamos en una España formalmente democrática, pero como en los peores tiempos del franquismo, el libro de marras, discriminado y hasta perseguido por el Discurso Dominante de lo políticamente correcto, se había tenido que publicar -por razones obvias- bajo el seudónimo de Azahara Larra Server.

Su autor, Antonio Robles, inmigrante zamorano en Cataluña, profesor, exponía con sólidos argumentos y mandobles dialécticos la realidad de la Cataluña pujolista, la Cataluña secuestrada por la ideología más reaccionaria que existe, el nacionalismo, especialmente en su vertiente de proceso criminal de 'limpieza lingüística'. Porque así se sentía Antonio Robles y así nos sentíamos muchos ciudadanos de Cataluña, como 'extranjeros en nuestro propio país'.

Este luchador incansable por la libertad y por la igualdad de todos los españoles en derechos y deberes tiene la virtud de llevar denunciando desde hace veinte años la discriminación de los españoles que somos tratados como extranjeros en un tercio del territorio español, como cuando se animó a escribir este libro-denuncia, como cuando participó en la creación de plataformas cívicas para la defensa de estos elementales derechos como la 'Asociación por la Tolerancia', como cuando impulsó la creación de un modesto partido como fue 'Iniciativa No Nacionalista, como cuando formó parte de la 'Asociación de Ciudadanos de Cataluña' que resultó ser el embrión del exitoso 'Ciutadans-Partido de la Ciudadanía' en las autonómicas de 2006 -resultando él mismo diputado electo-, como cuando ahora desde la lealtad a su partido reclama sin complejos la fusión con un mismo proyecto pero que ha triunfado en toda España, la UPyD de Rosa Díez.

La mejor demostración de que hemos avanzado desde que 2.300 pioneros denunciaron -a riesgo de ser tiroteados- en 1981 la dictadura político-cultural que estaban implantando los nacionalistas desde sus incipientes gobiernos, desde que otros como Antonio Robles recogieron el testigo en los años noventa, y desde que en los años dos mil han surgido partidos que combaten la discriminación por razón de lengua en su propio país, primero 'Ciutadans' y luego UPyD, la mejor demostración -decía- es que este hombre ha podido reeditar su libro sin seudónimo, con su auténtico nombre.

Aunque este libro haya sido ninguneado, boicoteado, ocultado, proscrito, condenado y arrojado a la hoguera de los libros heréticos por la nueva Inquisición, por el SONS, el Santo Oficio Nacional Socialista.

3 comentarios:

Andreu Vidal dijo...

Aquí, los que nos sentimos extranjeros en casa somos los valencianos, que hemos sido obligados a hablar castellano fuera de ámbitos meramente folclóricos o condenados al ostracismo. Y con respecto a Catalunya, dicen que los nacionalismos se curan viajando, ¿por que no coges el AVE o el puente aéreo? Porque por la realidad que pintas juraría que no has salido de Madrid. Yo he estado allá y he podido utilizar el catalán en contadas ocasiones. Sería recomendable que le echases una ojeada al manifiesto firmado por intelectuales castellanos en 1924 (te lo han dejado en otra entrada), compara la actitud y pregúntate por que ERC se definió como partido federalista tras la transición y ha radicalizado su posición convirtiéndose en independentista. Seguid sembrando el odio y seréis vosotros los que rompan España.

Te dejo un artículo interesante para que pienses quién es el nacionalista:

UN MANIFIESTO NACIONALISTA

Juan Carlos Moreno Cabrera
Catedrático de Lingüística General en la UAM.
Autor de El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva

Diario Público: 04-07-2008

El manifiesto por la lengua común presentado el pasado mes de junio en Madrid comienza con la siguiente afirmación: “Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas […] sólo una de ellas es común a todos […] por tanto sólo una de ellas –el castellano– goza del deber constitucional de ser conocida”. Este enunciado contiene una contradicción que recorre de arriba abajo todo el manifiesto. Consiste en afirmar, por un lado, que todas las lenguas oficiales son igualmente españolas y, por otro, que sólo una de ellas goza del deber constitucional de ser conocida. Es decir, no todas las lenguas oficiales son igualmente españolas: una es mucho más española que las demás. No sólo esto; es que además se contradice de forma palmaria el segundo punto del comunicado. En efecto, a continuación se dice que “son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas”. Si esto es así, entonces no debería haberse dicho en el punto primero que el castellano goza del deber constitucional de ser conocido, porque las lenguas no gozan de derecho o deber alguno. Aquí se percibe de forma cristalina el nacionalismo lingüístico castellanista imperante en el manifiesto: sólo son las demás lenguas españolas las que carecen de derechos; el castellano tiene todos los derechos del mundo.

Pero ¿sólo las personas individuales tienen derechos y deberes? Que se sepa, existe una entidad política denominada España, con un territorio bien definido y en el que hay una lengua oficial denominada español. Esa entidad se define, entre otras cosas, mediante el derecho a usar esa lengua en todo el territorio del Estado y en todos los organismos oficiales. ¿No está asociada España a derechos lingüísticos y territoriales? ¿No ha ejercido en más de una ocasión España, a través de sus representantes, el derecho a que el español sea reconocido en la Unión Europea como lengua oficial que es de un estado miembro?

En el punto tercero se dice “en las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua co oficial. Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta”. Conocer la lengua oficial del Estado no es un deseo encomiable, sino un imperativo legal. Por eso, quienes trabajan en las instituciones del Estado están obligados a usar el castellano. Pues bien, si el catalán es oficial en Cataluña, quienes ejercen sus funciones en las instituciones catalanas deberían igualmente estar obligados a usar el catalán. Esta obligación está legalmente legitimada por el hecho de que el catalán es lengua oficial. Es una incoherencia evidente exigir que en Cataluña se hable y escriba en castellano porque es lengua oficial y no hacer lo mismo respecto del catalán, la otra lengua oficial o ¿es que la primera es más oficial que la segunda?

En el punto cuarto se afirma que el hecho de que las lenguas de las comunidades autónomas hayan dejado de estar prohibidas o restringidas es suficiente para el pleno cumplimento del apartado tres del artículo tercero de la Constitución. Pero lo que dice la ley es que las lenguas nacionales de las comunidades autónomas son oficiales y, por tanto, exigir esas lenguas a sus ciudadanos no es acto de discriminación respecto de la otra lengua oficial, el castellano. Lo que sí es un acto de discriminación es no exigir a todos los ciudadanos de las Comunidades sus lenguas nacionales, como lenguas oficiales de pleno derecho que son, o que deberían ser.

A continuación, se hace una serie de solicitudes al Parlamento español. La segunda de ellas consiste en la petición de que “las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio […] pero nunca como lengua vehicular exclusiva”. Esto equivale a pedir, por ejemplo, que en Cataluña ha de exigirse por ley que no se enseñe en catalán. Pero ¿cómo se puede conciliar esto con la idea de que el catalán es lengua oficial de Cataluña? Creo que no hay manera sensata de hacerlo.

En el punto tercero se insiste en la idea de que no todos los funcionarios de las comunidades autónomas tienen que conocer la lengua oficial de su comunidad. Esto vuelve a entrar en contradicción con su carácter oficial. ¿Es posible ser funcionario de la Administración del Estado sin conocer el español? Si esto no es posible ¿por qué habría de serlo que un funcionario de la Generalitat no sepa catalán?

En conclusión, lo que parece pedirse en este manifiesto es que las lenguas de las diversas comunidades autónomas dejen de ser de facto oficiales en ellas para volver a una situación en la que el castellano sea la única lengua realmente oficial en todo el territorio del Estado español.

Estamos, pues, ante un manifiesto a favor de la supremacía y dominio absolutos de la lengua española sobre todos los demás idiomas de España. Por esa razón, es un claro exponente de la ideología del nacionalismo lingüístico español en una de sus formas más radicales y megalómanas. Según esta ideología, el español, lengua oficial del Estado, es superior en algunos aspectos a la práctica totalidad de las lenguas del mundo. En el preámbulo del manifiesto se menciona que sólo hay dos lenguas con mayor pujanza que el español (el chino y el inglés) y que esta lengua se asocia por derecho propio a la comunicación democrática y a los derechos educativos y cívicos. Con premisas como estas no es de extrañar la actitud altanera e intolerante que informa el manifiesto en todos sus puntos.

Anónimo dijo...

Amigo andreu,
No eres catalan. Eres valenciano. Yo soy catalan. Y la cataluña actual -como no soy valenciano, no hablare de tu comunidad - es un autentico disparate. Es un disparate porque somos el 50 o 60% de la poblacion inmigrantes de todas las regiones de España. Con lo cual, tenemos dos realidades; la calle y la administracion.
La calle es catalano-española - excepto un 15% - y la administracion la pretenden catalana a un 100%.
EL manifiesto, no es impositor, es modulador, porque con la realidad de la calle comprenderas que es un atropello lo que se esta haciendo.
Pero no te preucopes, Catalunya se va a poner en su sitio que le pertoca solita, como comunidad autonoma - cuando se entienda a si misma, claro -.
Por lo de la historia, mejor no lo toquemos, que catalanismo puro no ha habido nunca, y gobierno centralista tampoco, sino ahora mismo tu valenciano - o he de decir catalan - no lo podrias ni aprender en la escuela.
Lo de odio, lo dejamos para otro dia, que eso es de fascistas o de maulets...

Anónimo dijo...

Haver, yo voy al intituto donde Antonio Robles ejerze de profesor, y lo llevo aguantando ya un par de años, y tengo que decir que vale, es un tio que sabe mucho y se sabe expresar; pero es un manipilador de mucho cuidado! El, cuando cuenta algo, siempre dice, aver yo tengo que ser imparcial i no decantatme por ninguna ideologia politica i ser objetivo, y seguidamente deja ir mil barbaridades y siempre se nota que va en contra de los catalanes. Lo unico que quire es manipilar-nos, y que pensemos como él; y el problema es qe lo consegue con unos pococ de clase que no tienen sus ideas claras y piensan: Oh este tio sabe mucho, si dice eso tendra razon. I esto es malo, muy malo, como él.
He dicho.