05 julio 2008

LA QUIEREN VER MUERTA


De nuevo, como no hace mucho hicieron con Albert Rivera, el presidente de Ciutadans, nacionalistas catalanes han plasmado sus deseos más íntimos en un cartel -esta vez bloguero- con la figura de Rosa Díez, la líder de UPyD, con un simulado tiro en la frente de donde mana un chorro de sangre. El tiro al español es el deporte 'nacional' de todos los nacionalistas.

Son nacionalistas, son fascistas, son nazis, son racistas, son xenófobos, son seres odiantes, son la escoria de la política, pero incomprensiblemente gozan de la simpatía popular o al menos de la comprensión benevolente. "Eso de amenazar está mal, pero hay que comprender a esos chicos, son idealistas que sienten la opresión de su nación por parte de España", es lo menos que se puede escuchar en los ambientes posmodernos, donde lo 'progre' y lo 'regre' chapotean en el lodazal del relativismo y del multiculturalismo.

Pero estos 'arreadores' del árbol hacen lo que conviene a los 'recogedores de nueces', a los nacionalistas moderados -valga el imposible oxímoron-, porque éstos hace tiempo que se han dado cuenta de que frente el asentamiento filonacionalista del PSOE y la nueva deriva pronacionalista del PP ha emergido con vigor una nueva fuerza política inequívocamente nacional, de hecho el único partido de implantación nacional que defiende la libertad y la igualdad de derechos y deberes de todos los ciudadanos españoles, sin exclusión por motivos raciales, culturales, lingüísticos, religiosos, políticos, territoriales, ni de ni ningún otro tipo.

Rosa Díez lidera el único partido español hoy en día que recoge la bandera levantada en 1812 por los liberales constitucionalistas, los que luchaban a la vez contra la invasión francesa y contra los tradicionalistas que querían volver a la España del Antiguo Régimen, la de los reinos feudales con sus fueros y sus privilegios. Rosa Díez recuerda el discurso de, por ejemplo, Muñoz Torrero durante los acalorados debates de las Cortes de Cádiz: "Yo quiero que nos acordemos de que formamos una sola nación, y no un agregado de varias naciones".

Por eso los nacionalistas la quieren ver muerta.