24 septiembre 2011

POR LA SEPARACIÓN DE PODERES


Es inagotable el caudal de intromisiones del poder político en el judicial en esta España inviable. Quizá dos de los últimas más graves han sido obra del hombre de las cavernas, del rasputín socialista que dio un golpe de mano el 13 de Marzo de 2004 para conquistar el poder para el PSOE tras la matanza de Madrid y el desconcierto del gobierno de Aznar. De ese hombre que se hace llamar 'Alfredo' por sus periodistas paniaguados, y exige el 'señor Rubalcaba' para los periodistas críticos.

Rubalcaba utilizó 'el comodín del Tribunal Constitucional', la sentencia de un órgano político para anular un auto inapelable del Tribunal Supremo sobre la ilegalidad de Bildu por pertenencia a ETA. Ese golpe institucional permitió que el aparato político de ETA infectara la diputación de Guipúzcoa, el ayuntamiento de San Sebastián y otros 122 municipios en el País Vasco y Navarra. El triunfo de ETA como organización política que es, y que utiliza el terrorismo sólo como medio para conseguir sus fines totalitarios por desistimiento de los demócratas.

Y ahora Rubalcaba ha utilizado 'el comodín de la Audiencia Nacional' para frenar la imputación de sus subordinados policiales en el caso del chivatazo a ETA cuando el 'señor Rubalcaba' negociaba con los terroristas, decía que había verificado la tregua mientras ETA chantajeaba a los empresarios y robaba armamento, y por tanto no quedaba bien detener su fuente de financiación por extorsión. Para ello el ventrílocuo Rubalcaba ha utilizado a uno de sus títeres más premiados y paniaguados, el 'estómago agradecido' del juez Gómez Bermúdez, el enterrador de la investigación de la masacre del 11-M.

Así que como primera petición a los partidos de la oposición que pueden relevar al PSOE, partido en estado de 'corpore insepulto' por la negligencia de Zapatero y la demagogia de Rubalcaba, el que firma estas líneas apunta este primer eslabón para la regeneración democrática: Separación de Poderes, es decir, independencia del Poder Judicial, reforma o eliminación del Tribunal Constitucional, elección profesional de los miembros del CGPJ, independencia del Fiscal General de Estado, etc. Sin este primer pilar del Estado democrático, la separación de Poderes, nuestra España inviable se irá por el desagüe de la historia.