09 enero 2010

LA NEGOCIACIÓN QUE VIENE


Todo parece indicar que en menos de un año, siempre antes de las elecciones municipales de 2011, nuestro presidente con ansia infinita de paz y adalid de la nación de naciones volverá a negociar políticamente con ETA.

La organización terrorista sabe que si no mueve ficha, esta vez ZP le dejaría sin concejales y alcaldes en Navarra y el País Vasco, algo mortal para ETA porque necesita mantener no sólo el flujo financiero y de información para preparar atentados sino también los vasos comunicantes con sus bases en pueblos y barrios. Los diputados nacionales y autonómicos daban dinero y poder a ETA, pero los cargos municipales y forales además le dan el aliento de su gente.

Por eso la organización criminal está haciendo un proceso asambleario, en buena parte ficticio pero propagandista, para ver si pueden engañar nuevamente a Zapatero, cosa que es muy fácil porque el presidente de gobierno español está deseando. ETA pretende lanzar de nuevo otra tregua-trampa –y será la cuarta, pero la segunda con un mismo interlocutor gubernativo engañado- con el objetivo de sumar a sus maltrechas fuerza políticas unos compañeros de viaje que, junto al siempre dispuesto tonto útil de Madrazo y su Izquierda Unida, puedan plantar un alternativa al PNV desde la izquierda abertzale, al estilo de una ERC pero más potente.

Para ello, ETA por medio de su brazo político y su portavoz Otegui llevan tiempo negociando con partidúsculos del mismo ecosistema abertzale como Eusko Alkatartasuna y Aralar. Lo que salga de ahí ya lo veremos, porque el fanatismo lo que tiene es que tiende a desperdigarse en opciones encabezadas por supuestos ‘mesías’ del separatismo radical, como está sucediendo ahora mismo en Cataluña, donde han aparecido como hongos laportas, bertranes y carreteros.

Lo que está claro es que si ETA declarase una nueva tregua y se presentase a las elecciones con un sedicente programa político sin terrorismo anejo, en una coalición con partidos formalmente democráticos, Zapatero volvería a negociar con ellos.

La mejor prueba de ello es que, pudiendo, Zapatero no ha disuelto la cuarentena de ayuntamientos vascos y navarros dirigidos por etarras; nuestro vendedor de crecepelo mantiene tendido un puente de plata para cuando ETA decida volver a la mesa de negociación.

Su objetivo, lograr el cese definitivo del terror a cambio de un nuevo estatuto que proclamara la secesión en la práctica, aunque no ‘de iure’, del País Vasco, junto a un movimiento del PSOE navarro para federarse de alguna manera al País Vasco. O sea, se trata de volver de nuevo a 2006. Se trata de parar los tiros a cambio de dar la razón a ETA, de demostrar que ésta tenía motivos para asesinar a casi mil ciudadanos españoles porque así acaba logrando sus objetivos secesionistas.