21 junio 2009

IRÁN, ENTRE XIAOPING Y GORBACHOV


Los acontecimientos de España, especialmente la barbarie criminal del fanatismo nacionalista, nos están haciendo pantalla sobre los que pueden ser históricos sucesos de Irán.

Para sorpresa de todo el mundo las pasadas elecciones (sic) antidemocráticas han desatado la denuncia de uno de los candidatos a presidente -en el fondo un 'secretario' de los que realmente mandan, los fanáticos clérigos chiíes-, y ello ha sido aprovechado por las minorías emergentes que desean una democratización de su país, especialmente jóvenes, mujeres y algunos intelectuales.

No hay que olvidar que Irán es una teocracia medieval, una dictadura islámica, un régimen totalitario donde los varones no disponen de derechos cívicos -sólo pueden votar a los candidatos que propone la clerigalla islámica- y las mujeres ni siquiera poseen derechos humanos -su valor es según la 'sharia' la mitad de un hombre y está sometida legalmente a su padre, marido o hermano, como si fuera un perro o un gato.

Pero algo se mueve en Irán, y las nuevas tecnologías están ayudando a esquivar la feroz represión de los ayatolás. Las manifestaciones no paran a pesar de las amenazas el 'Hitler iraní', el ayatolá Jamenei, y el núcleo duro de la teocracia ve peligrar su dictadura. Se podrá decir que el opositor Mousavi también pertenece al régimen islámico, pero la Historia nos demuestra que muchas veces las dictaduras se derrumban porque un 'carcelero' del propio régimen, consciente o inconscientemente, deja pasar gotas de libertad y entonces las masas desbordan las tibias aperturas.

En conclusión, el Irán de 2009 se encuentra en un momento histórico, y la resolución del conflicto puede tomar caminos opuestos, como las dos conmociones mundiales de hace veinte años, la caída del Muro de Berlín o la matanza de Tiananmen. Justo en 1989 la perestroika de Gorbachov propició el fin del comunismo soviético, pero también en 1989 Deng Xiaoping aplastó en China los aires de libertad.