30 abril 2009

POR EUROPA


A las elecciones europeas se presentan los dos grandes partidos españoles, el PSOE con su ideología posmoderna, relativista y confederalista, y el PP con su ideología conservadora, dogmática y regionalista.

Además de ambos, se postulan la Coalición Nacionalista y la Europa de los Pueblos, dos puzzles de nacionalistas periféricos a los que lo único que les une es su odio al concepto ilustrado de nación como conjunto de ciudadanos libres e iguales; IU-ICV, una coalición de paleo-comunistas con catalanistas disfrazados de eco-comunistas; y por último un partido nacional, transversal, que aúna el liberalismo con el progresismo y que defiende el concepto de ciudadanía: la UPyD.

Bueno, también se presenta, como hicieran en el pasado grotescos personajes como Jesús Gil y Ruiz-Mateos, una candidatura con Miguel Durán de candidato, sufragada por la ultraderecha ultracatólica y ultranacionalista de un magnate antieuropeísta irlandés, una cloaca por la que se ha desaguado lo poco que queda de Ciutadans, el partido convertido en 'prostituta política' que lidera Albert Rivera.

No cabe duda de que los dos grandes partidos se disputan la victoria para presumir de cara a las próximas elecciones -aunque a Europa envían su colección de cadáveres políticos, elefantes moribundos y dinosaurios momificados-, y que las coaliciones nacionalistas -incluyendo a IU- aspiran a sacar tres o cuatro eurodiputados en total para seguir chantajeando a los españoles también en Bruselas. La gran incógnita es saber cuántos escaños obtendrá una UPyD emergente -dos parece que los tiene asegurados-, y sobre todo ver si alguno de los partidos habla de Europa.

Lo que sí sabemos es que UPyD presenta una lista de gente que sabe de política europea, como el catedrático Francisco Sosa Wagner y el asesor de la OSCE Álvaro Ballesteros, luchadores antinacionalistas en el País Vasco y en Cataluña como Fernando Maura y la fundadora de Ciutadans Teresa Giménez-Barbat, y gente como Patricia Garrido que trabaja en una ONG para el desarrollo. A todos ellos, progresistas y liberales, les une el programa de unidad, progreso y democracia para una nación española integrada en una Europa más cívica, más participativa, más democrática y más fuerte.