27 enero 2007

PROVEEDORES DE INIQUIDADES

Disfrutaría el gran Borges -otra bestia maldita para una parte de la izquierda que por sectaria es incapaz de reconocer la altura intelectual y literaria- en esta España conejil que nos ha tocado vivir, en esta Hispania pusilánime que adora el mantra de hippie trasnochado de la "paz, paz, paz" y recela del grito gallardo y valiente de "libertad, libertad, libertad" del ciudadano consciente de sus derechos.

Jorge Luis Borges encontraría en esta piel de manso que no de toro magníficos ejemplares para su historia universal de la infamia, y especialmente epígonos de su inmortal proveedor de iniquidades, Monk Eastman. Porque este país está lleno de suministradores de perfidias.

Ahí tenemos a todo un presidente del PSOE, el hermano de los Chaves, pidiendo la libertad para el asesino en serie De Juana Chaos. Por el norte asoma la oreja de lobo disfrazado de cordero de un tal Patxi López que pide cocochas y chacolí para el anoréxico "luchador vasco". Un editorialista del "diario de referencia" EL PAÍS que solicita piedad para el criminal que tras purgar unos pocos años de cárcel por 25 asesinatos, su mejor muestra de arrepentimiento y de convencimiento de la necesidad de encaminar el "proceso de paz" es pedir champaña francés y langostinos para celebrar los asesinatos cometidos por sus conmilitones, y de asegurar que la cara desencajada de los huérfanos es su gozo. Unos nacionalistas moderados (sic) que a las decisiones judiciales ajustadas a Derecho llaman pena de muerte o crimen de Estado. Un fiscal, botones de Zapatero, que ve la posibilidad de que tres jueces "sensibles" confundan el deliberado chantaje al Estado de un criminal con una enfermedad terminal. Y un juez Garzón que dice que ni Otegui ni la patulea batasuna pertenecen a la ilegal Batasuna (doble sic) que él, precisamente él, procesó e ilegalizó hace tan sólo cuatro años.

Ciertamente abundan en este país los proveedores de iniquidades, los hijos putativos de Monk Eastman.