22 enero 2006

EL ESTATUTO DE LOS BORREGOS


Nuevamente ZP con nocturnidad y alevosía se ha reunido con el líder de Convergencia Artur Mas para pactar una redacción final del Estatut al margen no sólo de los diez millones de españoles que representa el PP, sino de los once millones que representa el PSOE, cuyos diputados y miembros de Comité Federal han sido humillados y puenteados.

Los socialistas críticos con la deriva pronacionalista de ZP no tuvieron el coraje de presentarse a dicho comité (Bono, Ibarra) o bien callaron y aceptaron la autoridad de ZP para hacer lo que le plazca con el modelo de estado, y solamente se atrevieron a pedir que la “brasa” del Estatut acabe cuanto antes. El vertiginoso descenso en las encuestas es lo único que les preocupa.

O sea, que los teóricamente políticos progresistas de España han dicho sí a un estatuto que obliga a todos los ciudadanos de Cataluña a conocer el catalán, que crea un poder judicial soberano e independiente en la práctica del Poder Judicial español, que estable un blindaje de competencias para Cataluña que dinamita la soberanía de las Cortes españolas, que da un régimen de financiación absolutamente insolidario con los ciudadanos más humildes del resto de España, y que define a Cataluña como una nación –y por tanto con derecho en el futuro a autodeterminarse-.

El Estatut que propugna ZP es anticonstitucional, pero además es profundamente reaccionario y antiprogresista. Eso es lo que han aceptado con su silencio los socialistas españoles. El silencio de los borregos. Será también el estatuto de los borregos.